miércoles, 6 de octubre de 2010

ZEDILLO TE LLAMARÁS.







Guillermo Basurto Origel.


Grande el desconcierto que en las filas del Partido Acción Nacional ha causado el flamante gobernador electo aliancista de Sinaloa Mario López Valdez, en relación con su incorporación a la precampaña del Marcelo Ebrard Casaubón, para obtener la Presidencia de la Republica en el año 2012.




La cúpula Panista se siente traicionada, toda vez que al menos esperaban, si no una neutralidad política de su candidato de la alianza “El Cambio es ahora por Sinaloa”, al menos que guardara los tiempos y las formas. Se cuestionan si en verdad ganaron Sinaloa, como han venido pregonando, o solo le hicieron el caldo gordo al apologista del aborto y de los matrimonios gay. Nos Chamaquearon, han de decir… pero tanto chamaqueo resulta ya sospechoso, rayando en la complacencia.




Analistas políticos no alcanzan a predecir el discurso y justificación que los presidentes (de la Republica y del Partido, artífices de las alianzas) ofrecerán a su membrecía y a los grupos de poder económico y religioso ante este yerro. De entrada, la Asociación de Abogados Católicos ha manifestado su intención de conformar una organización política, que realmente promueva ante la sociedad mexicana los valores cristianos y humanistas, ante el desdibujamiento ideológico del PAN. Pintan su límite. Se deslindan.




El pragmatismo electoral del PAN lo ha enfrentado con dios y con el diablo. Ni ha conseguido los espacios políticos que lo impulsen a mantener su permanencia en el poder después del 2012 mediante alianzas electorales de mediano y largo plazo, ni ha logrado detener la migración de sus propios actores y aliados tradicionales. La necedad extrema, aquella que no se rinde ante las evidencias, tiene otro nombre…




Felipe Calderón Hinojosa, en su calidad de guía moral y fáctico del PAN, no alcanza a entender, dentro del mundo pragmático a ultranza en el que pretende hacer involucionar a su partido, que las alianzas medianamente perdurables, solo se consiguen con una coincidencia política e ideológica y no con una emergencia electoral. En este año del bicentenario de la Independencia e historia de traiciones políticas, justificadas por el pragmatismo del poder. centenario de nuestra Revolución, no le haría mal releer nuestra




Temeroso tal vez del juicio de la historia, expresó que no será el Zedillo del PRI. Bueno… depende donde y como quiera jugar su batalla de Waterloo ¿Peleando o entregando la plaza? ¿Con el ejército rojo o con el amarillo? Sin embargo, de cualquier forma… Zedillo te llamarás.

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