viernes, 21 de agosto de 2009

CASA....DOS.

Apolinar Dávila Contreras
temimilli.tlachixqui.tochpan@live.com.mx

Yo mortal huasteco, como miro las cosas: de las nuevas parejas y su falta de morada.

Platico con jóvenes que bien se encuentran recién casados o están en planes de boda.

Para todos ellos un motivo de preocupación no es lo engorrosos tramites que solicitan en el registro civil o en la iglesia dentro de la cual profesan su fe religiosa, el principal, el que inclusive les quita el sueño, no es tampoco que si llueve el día de la boda, que si no les queda el traje, no, nada de eso, es ¡donde vivirán después!

Las rentas están carisimas, y el financiamiento privado para adquirir una esta fuera casi de cualquier persona, la opción ¡INFONAVIT! Y sin embargo los créditos otorgados por esta institución del gobierno federal (que en teoría es tripartita: gobierno, empresarios, trabajadores) aparte de excesivos en sus cobros, son encauzados tendenciosamente hacia urbanizadores cuyo precios con relación a la calidad constructiva son exorbitantes, los tramites para hacer una compra de vivienda nueva o usada fuera de estos fraccionamientos que ofertan su producto al infonavit o aun mas de construir en un terreno propio, son tan complicados que es mas fácil se dice en broma cumplir los requisitos para nacionalizarse ciudadano de los Estados Unidos de Norteamérica, queda ahí un reclamo de los jóvenes mexicanos que hoy son ya la mayoría de la población económicamente activa, que la próxima LXI legislatura requiera al director general del INFONAVIT, para que se den los cambios en la estructura financiera y de tramites que permita la adquisición de vivienda por la clase trabajadora del país, pero mas importante aun que la adquisición que no se generalice el hostigamiento cuando por causas ajenas a la persona pierda su trabajo, que cada caso sea tratado de manera individual, no es posible que hoy en día este desapareciendo la familia elemental (compuesta por padres e hijos) para que se de cada vez mas el fenómeno de familia extendida (padres, hijos solteros o casados, nietos, etc.) y esto no se da por afinidad sentimental, sino por necesidad económica al no tener acceso por si mismos a una vivienda propia (en renta o adquirida), existen quienes por vergüenza de reconocer esto se escudan en pretextos como “no quiero dejar solos a los viejos” “de que mis hijos estén con desconocidos, mejor con los abuelos” y así por el estilo.

Y aunque no soy psicólogo, ni voy para ello, si he podido observar en vecinos que pertenecen a familias extendidas los conflictos existenciales que se dan sin exagerar día a día, y con esto las nuevas generaciones van a ir perdiendo el cariño o afecto a abuelos, tíos, primos, porque si todos los días ven peleas entre hermanos, cuñadas, suegros, promiscuidad, etc., ellos reaccionan igual, en fin, y regreso al tema habitacional, autoridades vean, analicen que el problema de falta de vivienda trae encadenados otros mas que a la larga serán mas caros que una casa, no es acaso deber del estado propiciar las mejores condiciones de vida a sus gobernados.

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